Villa romana de la Torrecilla
Materiales muebles (*)
Metales
Fíbula de bronce del tipo Aucissa
Este tipo broche o imperdible se documenta desde finales del siglo I a.C., perdurando hasta bien entrado el siglo II d.C. Parece ser que este tipo de fíbula es de origen galo, aunque se difundió por todos los territorios del Imperio, asociándose con frecuencia sus hallazgos a campamentos o establecimientos militares.
Al no haberse hallado en la villa ningún elemento relacionado con la obtención y fabricación de este tipo de piezas, se deduce que posiblemente su origen se debe a intercambios comerciales.
Vidrio
Tan solo uno de los fragmentos de vidrio recuperados en La Torrecilla permite reconocer su morfología y marco temporal. Siguiendo el modelo de clasificación tipológica para objetos de vidrio de época romana propuesto por Clasina Isings en su obra de 1957, se correspondería con la forma 109.
Se trata de una copa de forma alargada, cónica, el borde se inclina hacia el interior de la pieza, su base es de diámetro reducido y tiene forma de anillo. Formaba parte de la vajilla vítrea como copa para beber vino.
Este modelo es muy común desde el siglo IV d.C., generalizándose durante el siglo V y llegando a perdurar hasta el siglo VII.
Fragmentos adscritos a esta misma clasificación tipológica se han hallado en los yacimientos de la Recomba (Leganés) y en Los Palacios (Villanueva del Pardillo).
Cerámica
Cerámica común
La mayoría de las piezas recuperadas son restos de lo que se denomina cerámica común, que se corresponde con vajillas y utensilios de barro de uso cotidiano. No se pueden adscribir a una cronología determinada pues las formas perduran a lo largo del tiempo con muy pocas variaciones.
Este tipo de cerámica se caracteriza por presentar superficies rugosas al tacto, tienen un acabado poco cuidado, las paredes exteriores suelen ser lisas, aunque también encontramos algunas que muestran ondulaciones o estrías profundamente marcadas en el torno o a peine.
En la Torrecilla se han hallado restos de vasijas de cocina y de mesa, algunas presentan decoraciones a base de incisiones simples o múltiples onduladas, poco profundas y trazo fino. Estos motivos decorativos son muy frecuentes en la práctica totalidad de las cerámicas producidas en el occidente Mediterráneo, con una cronología comprendida entre los siglos III al V d.C.
Entre las piezas recuperadas encontramos restos de:
- Ollas con borde vuelto al exterior, es el grupo de recipientes más representativo. Las formas más frecuentes son ovoides o esféricas, sobre un fondo plano y con la apertura de la boca menor que el cuerpo. En algunas de ellas se aprecia un ahumado externo por su exposición directa al fuego y partículas carbonizadas adheridas. Como excepción una de las piezas presentaba asas, el resto carecía de ellas.
- Cuencos carenados o marmitas
- Morteros
- Platos
- Fuentes
- Jarras, generalmente de dos asas y con el cuello poco diferenciado del resto de la vasija.
Cerámica pintada
Las cerámicas pintadas recuperadas en la villa de la torrecilla son muy escasas. Tan sólo uno de los fragmentos, un asa, parece corresponder a una cronología altoimperial, los otros cinco son cerámicas comunes pintadas tardías.
Encontramos:
- Vasos carenados con carena muy marcada, la decoración sigue un esquema de líneas paralelas horizontales, con coloraciones rojizas. La cronología de este tipo de piezas se establece entre la segunda mitad del siglo III y todo el siglo IV d.C.
- Jarras de cuerpo globular con asa que arranca bajo el labio y apoya sobre la pared en su máximo diámetro, la decoración es en color negruzco.
Ambas formas se adaptan a las nuevas funciones de uso diario ya que estos productos tienen un marcado carácter funcional. Han perdido los rasgos suntuarios que presentaban en siglos anteriores. Los motivos decorativos ofrecen un repertorio muy reducido, las variaciones se derivan de los gustos y tradiciones locales que van a recurrir a elementos comunes pero con esquemas compositivos diferentes.
Terra Sigillata
La expresión latina terra sigillata significa “tierra o cerámica sellada”, se refiere a un tipo de producción cerámica que solía llevar un sigillum o sello impreso en la pasta y que se fabricaba utilizando un molde donde previamente se había practicado la decoración en negativo. Una vez desecado y cocido se aplica la arcilla fresca en el interior del molde, ayudándose del torno para ajustar la pieza al molde, de esta forma los motivos decorativos del molde quedan estampados en positivo en la pieza cerámica. Una vez terminada se extraía del molde pasando a un proceso de secado, aplicación de barniz y por último la cocción. Este sistema de fabricación conseguía una producción en serie y una uniformidad en los productos obtenidos.
Este tipo de cerámica romana, realizada con arcilla muy fina, formaba parte de la vajilla de mesa. Se moldeaba con barro de color variable entre el rojo y el marrón y se caracteriza por presentar generalmente una superficie brillante y un tacto suave, como si quisiera emular a originales metálicos más caros. Las producciones realizadas en Hispania, a partir del segundo cuarto del siglo I d.C., reciben el nombre de Terra Sigillata Hispánica (TSH). Aquellas piezas que se datan entre finales del siglo III y comienzos del IV y abarcan hasta el siglo VI, quedan clasificadas como Terra Sigillata Hispánica Tardía (TSHT), siendo una cerámica que continua con la tradición de la decoración a molde, pero que presenta una menor calidad.
Las cerámicas de Terra Sigillata y tardorromana imitación sigillata procedentes de La Torrecilla presentan una gran homogeneidad tipológica y cronológica. Son muy escasos los restos que se corresponderían con la época altoimperial (27 a.C.-284 d.C.), en mayor número se han recuperado fragmentos que permiten identificar piezas que se corresponden con las formas cerámicas más utilizadas durante los siglos III al V d.C. Por lo contrario, las producciones de Terra Sigillata Hispánica Tardía constituyen el grueso de piezas recuperadas, siendo en su mayoría pertenecientes a vajilla de mesa de lujo con forma de cuenco hemisférico (tipo Drag 37), que por la forma de sus bordes, muy exvasados, se enmarca en producciones frecuentes entre los siglos IV y sobre todo V d.C.
En algunos de los fragmentos recuperados se aprecia el empleo del compás en el proceso de decoración, sobre todo si se trata de realizar un semicírculo de amplio radio. El uso del compás se detecta porque no se ha borrado el punto de apoyo, que ha quedado incorporado como un elemento decorativo más.
Hay que mencionar también que se recuperaron fragmentos de un grupo de cerámicas que se les denomina Cerámicas Imitación de Sigillata, son cerámicas no sigillatas que imitan en su morfotipología y decoración a las genuinas producciones de sigillata, encontramos en ellas decoraciones buriladas y estampadas. Este tipo de cerámica se relacionaría probablemente con grupos de población con bajo nivel adquisitivo pero que apreciaban los patrones de consumo de las élites.
Bibliografía y fuentes consultadas
- Blasco Bosqued, María Concepción (coord); Lucas Pellicer, María Rosario (coord) (2000). El yacimiento romano de la Torrecilla: de Villa a Tugurium. Servicio de Publicaciones de la Universidad Autónoma de Madrid, D.L. 2000
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