Villa romana de la Torrecilla

Materiales muebles (*)

Metales

Fíbula de bronce del tipo Aucissa
Este tipo broche o imperdible se documenta desde finales del siglo I a.C., perdurando hasta bien entrado el siglo II d.C. Parece ser que este tipo de fíbula es de origen galo, aunque se difundió por todos los territorios del Imperio, asociándose con frecuencia sus hallazgos a campamentos o establecimientos militares.
Al no haberse hallado en la villa ningún elemento relacionado con la obtención y fabricación de este tipo de piezas, se deduce que posiblemente su origen se debe a intercambios comerciales.

Cerámica

Cerámica común

La mayoría de las piezas recuperadas son restos de lo que se denomina cerámica común, que se corresponde con vajillas y utensilios de barro de uso cotidiano. No se pueden adscribir a una cronología determinada pues las formas perduran a lo largo del tiempo con muy pocas variaciones.

Este tipo de cerámica se caracteriza por presentar superficies rugosas al tacto, tienen un acabado poco cuidado, las paredes exteriores suelen ser lisas, aunque también encontramos algunas que muestran ondulaciones o estrías profundamente marcadas en el torno o a peine.

En la Torrecilla se han hallado restos de vasijas de cocina y de mesa, algunas presentan decoraciones a base de incisiones simples o múltiples onduladas, poco profundas y trazo fino. Estos motivos decorativos son muy frecuentes en la práctica totalidad de las cerámicas producidas en el occidente Mediterráneo, con una cronología comprendida entre los siglos III al V d.C.

Entre las piezas recuperadas encontramos restos de:

  • Ollas con borde vuelto al exterior, es el grupo de recipientes más representativo. Las formas más frecuentes son ovoides o esféricas, sobre un fondo plano y con la apertura de la boca menor que el cuerpo. En algunas de ellas se aprecia un ahumado externo por su exposición directa al fuego y partículas carbonizadas adheridas. Como excepción una de las piezas presentaba asas, el resto carecía de ellas.
  • Cuencos carenados o marmitas
  • Morteros
  • Platos
  • Fuentes
  • Jarras, generalmente de dos asas y con el cuello poco diferenciado del resto de la vasija.
Recreación de una olla (fig. 22b)
Recreación de un mortero (fig. 28g)
Recreación de una jarra (fig. 30d)
Recreación fragmento (fig. 22b)
Recreación fragmento (fig. 28b)
Recreación fragmento (fig. 28d)

Cerámica pintada

Las cerámicas pintadas recuperadas en la villa de la torrecilla son muy escasas. Tan sólo uno de los fragmentos, un asa, parece corresponder a una cronología altoimperial, los otros cinco son cerámicas comunes pintadas tardías.

Encontramos:

  • Vasos carenados con carena muy marcada, la decoración sigue un esquema de líneas paralelas horizontales, con coloraciones rojizas. La cronología de este tipo de piezas se establece entre la segunda mitad del siglo III y todo el siglo IV d.C.
  • Jarras de cuerpo globular con asa que arranca bajo el labio y apoya sobre la pared en su máximo diámetro, la decoración es en color negruzco.

Ambas formas se adaptan a las nuevas funciones de uso diario ya que estos productos tienen un marcado carácter funcional. Han perdido los rasgos suntuarios que presentaban en siglos anteriores. Los motivos decorativos ofrecen un repertorio muy reducido, las variaciones se derivan de los gustos y tradiciones locales que van a recurrir a elementos comunes pero con esquemas compositivos diferentes.

Fragmento de vaso (fig. 31c)
Fragmento de vaso (fig. 31d)
Fragmento de jarra (fig. 31g)

Bibliografía y fuentes consultadas

  • Blasco Bosqued, María Concepción (coord);   Lucas Pellicer, María Rosario (coord) (2000). El yacimiento romano de la Torrecilla: de Villa a Tugurium. Servicio de Publicaciones de la Universidad Autónoma de Madrid, D.L. 2000

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